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LOS SIETE CONTINENTES DEL MUNDO Las tierras emergidas abarcan apenas la tercera parte de la superficie terrestre (29%), mientras que los dos tercios restantes están ocupados por las aguas por las aguas y océanos (71%). En general, se observa una preponderancia de la masa sólida sobre la líquida en el Hemisferio Norte, en tanto que en el Hemisferio Sur la proporción se invierte. La concentración de las tierras emergidas se hace evidente cuando se limita con un círculo máximo la casi totalidad de las marcas continentales, separando el denominado Hemisferio Continental del Hemisferio Marítimo. Por razones geográficas e históricas, tradicionalmente, se han dividido las tierras emergidas en siete grandes partes: 1) Europa 10,520,165 kilómetros cuadrados 2) Asia 44,177,011 kilómetros cuadrados 3) Africa 30,284,091 kilómetros cuadrados 4) Artico & América del Norte 24,239,878 kilómetros cuadrados 5) América del Centro, Caribe & Sur 17,842,605 kilómetros cuadrados 6) Antártida 13,176,727 kilómetros cuadrados 7) Oceanía & Australia 8,944,571 kilómetros cuadrados Fuente: Atlas Geográfico Universal. Editorial Océano. Madrid. 1993 Europa y Asia integran en realidad una sólida masa continental, llamada Eurasia. No obstante, Europa se estudia como un continente separado, y ello debido a su evolución histórico-cultural, que le ha dado una posición de liderazgo dentro de la historia de la humanidad. Su mayor cumbre es el Monte Elbrus. Africa (que hasta 1869 estuvo unido a Asia por el istmo de Suez, antes de que se abriera el canal homónimo), también está muy próxima a Europa, separada de ésta tan sólo por el estrecho de Gibraltar (15 kilómetros). Su mayor cumbre es el Monte Kilimanjaro. Oceanía, sin embargo, se caracteriza por la dispersión de sus tierras, pues está constituida por infinidad de islas, diseminadas por el océano Pacífico, de diverso origen, tamaño y posición geográfica. Entre sus tierras destaca Australia; demasiado grande para considerarla una isla, algunos estudiosos la clasifican como continente. Sus mayores cumbres son el Monte Kosciusko y la Pirámide del Carstensz. América se encuentra netamente separada del resto de las tierras emergidas, lo cual explicaría la tardía toma de contacto por parte de los europeos; sin embargo, Alaska está muy próxima al nordeste de Asia e, incluso, ambos continentes llegan a unirse cuando se congela el mar que rodea el arco de las islas Aleutianas. Esta circunstancia fue aprovechada por los pueblos prehistóricos que emigraron de Asia para poblar América. Algunos estudiosos consideran que América de por sí está dividida en dos continentes, ya que existen dos placas continentales, una es América del Norte unida al Círculo Polar Artico & Polo Norte, siendo su mayor cumbre el Monte McKinley o Denali; y la otra parte esta conformada por América Central, Caribe y América del Sur, cuya mayor cumbre es el Monte Aconcagua. Antártida es el continente que se encuentra casi enteramente dentro del Círculo Polar Antártico, y cuyas condiciones climáticas lo mantienen cubierto de una gruesa capa de hielo, careciendo de fauna y flora salvo en las costas y el mar que lo rodean. La mayor cumbre es el Monte Vinson. Las estructuras geológicas de los continentes están formadas por la unión de los macizos muy antiguos de rocas muy rígidas (escudos canádico y báltico, africano, etc.); plegamientos de edad intermedia correspondientes a las cordilleras o cordones montañosos hercínicos (Apalaches, macizo Renano, etc.); y las grandes cordilleras terciarias caracterizadas por su juventud, por su elevada altura y por su inestabilidad, manifestada en la importante actividad sísmica y volcánica de estas zonas (Andes, Alpes, Himalayas, etc.) La configuración de los climas en los continentes es el resultado de una compleja interrelación entre varios factores, tales como latitud, relieve y cercanía al mar, los cuales condicionan la distribución e intensidad de los elementos climáticos (temperatura, vientos y precipitaciones). Así vemos que las áreas que se hallan sobre el Ecuador, cerca del nivel del mar, gozan de un clima muy cálido y húmedo; pero a la misma latitud, sobre los Andes ecuatorianos o sobre el Kilimanjaro o sobre la Pirámide del Carstensz, hay nieves permanentes. El mar es un moderador de temperaturas; sin embargo, su cercanía puede resultar positiva, como la acción de la corriente cálida del Golfo para las costas noruegas, o negativa, como la corriente fría del Labrador para las costas norteamericanas. Las altas cordilleras son verdaderas barreras climáticas al impedir el paso de los vientos húmedos, como es el caso de la cordillera de los Andes o de los Himalayas. La escasez de precipitaciones origina los climas desérticos, situados generalmente a la latitud de los trópicos (Sahara, Kalahari, etc.). La vegetación está estrechamente ligada a las regiones climáticas, aunque la acción del hombre ha modificado su desarrollo natural y ha alterado la distribución de las especies vegetales en la superficie de la Tierra.
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